El robot que quería ser pintor

Comenzar Leé para una niño

Había una vez un robot llamado Gastón que soñaba con convertirse en un gran pintor. Pero este pequeño robot era muy descuidado y cuando se ponía a pintar, cualquier desastre podía pasar. Siempre se le caían los tarros de pintura, rayaba sin querer las paredes con sus pinceles o, de un tropezón, dejaba todo multicolor.

Un día, camino a la escuela, vio un enorme cartel que decía: «Gran concurso de pintores». En la clase, armaron varios equipos. Llamaron a todos, menos a Gastón.
—Tú no puedes pintar, eres demasiado torpe —dijo uno de sus compañeros.
—Y no queremos perder por tu culpa —dijo otro y se marcharon.

Desconsolado, el pequeño robot se puso a llorar.
No te des por vencido —dijo la maestra—, si practicas, de seguro ganarás.
Gastón trabajó día y noche, por la mañana y por la tarde, con frío o calor. Al principio le costó mucho, pero a medida que pasaba el tiempo la tarea se iba haciendo cada vez más sencilla.

Por fin llegó el día del concurso. Cuando vieron llegar a Gastón, sus compañeros se rieron a carcajadas. Pero a todos se les cayeron los tornillos de la envidia cuando empezó a pintar, porque Gastón era el más rápido y ordenado del lugar. Su cuadro, el más colorido y creativo, ganó el primer premio: el gran pincel de oro.

Aprendimos que...

Al mal tiempo buena cara

Esta moraleja nos enseña que con esfuerzo, constancia y dedicación podemos lograr todo lo que nos propongamos.

¡Hey! Para mejorar tu experiencia debes rotar el dispositivo...