La niña que no se dio por vencida

Comenzar Leé para una niño

Estefanía era una niña que todas las tardes iba a pasear al parque con su familia. Allí, además de hamacas, toboganes, subibajas y todo tipo de juegos, había también un lugar en donde los niños podían andar en sus patines, bicicletas y patinetas.

Un día, los padres de Estefanía la sorprendieron con un regalo que ya sabían que le iba a gustar mucho pues lo estaba esperando desde hacía ya un tiempo. Recibió un enorme paquete envuelto con un colorido papel, y cuando lo abrió, vio lo que tanto quería ¡unos hermosos patines! Entusiasmada, Estefanía pidió que la llevaran al parque para estrenarlos y divertirse junto con sus demás compañeras.

Ni bien llegó, se puso los patines y le pidió a sus padres que la ayudaran a llegar a la pista, pero al primer paso que dio sola, cayó al suelo. Los padres la alentaron a levantarse y volver a intentarlo, y así lo hizo. Pero volvió a caer. Y así sucedió una y otra vez, hasta que Estefanía dijo que no quería intentarlo más.

Al oírla, sus compañeras decidieron ayudarla, y una a una se fueron turnando para alentarla y sostenerla. Estefanía se caía una y otra vez, pero siempre alguien estaba allí para decirle que volviera a intentarlo. Ese día no logró patinar, al siguiente tampoco, pero poco a poco fue aprendiendo hasta que por fin lo logró.
—¡Lo conseguiste!, ninguna de tus caídas pudo detenerte ni hacer que te dieras por vencida — le dijo sonriente su mejor amiga.

Aprendimos que...

Si te caes siete veces, levántate ocho

Esta moraleja nos enseña que nunca hay que darse por vencido, sin importar cuántas veces lo intentemos.

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