Los animales forzudos

Comenzar Leé para una niño

Había una vez un grupo de tigres exploradores que decidieron salir de paseo. Cada uno de ellos llevaba una mochila con distintos alimentos para comer a lo largo del día. Pero en la mitad del camino se les presentó un pequeño inconveniente: debían cruzar un río y no tenían ningún puente cerca.

—¡Tengo la solución! —dijo uno de ellos—, derribemos este árbol y usémoslo como puente para atravesar el río.
A todos les pareció una buena idea, y los más forzudos del grupo tomaron carrera y comenzaron a empujar y empujar, pero nada pudieron lograr. Entonces llamaron a algunos amigos para que los ayudaran.

Vinieron leones, toros y hasta osos fortachones y grandotes, pero ninguno pudo tirar abajo el árbol. Por más fuerza que hicieran, no lograban que nada se moviera. De pronto apareció un grupo de termitas que ofrecieron su ayuda. Todos se burlaron, pues si los más fuertes no lo habían logrado, ¿qué iban a hacer ellas, que eran tan flaquitas y pequeñitas?

Entonces las termitas, sin prestar atención a las burlas, comenzaron a comer parte de la rica maderita del tronco. En pocos segundos el árbol comenzó a tambalearse hasta que, ¡pum!, rápidamente cayó. Gracias a las termitas, los tigres pudieron cruzar el río y aprender una valiosa lección.

Aprendimos que...

Más vale maña que fuerza

Esta moreleja nos enseña que ante los problemas, el ingenio y la creatividad son más importantes que la fuerza.

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